Aprovechando el Puente de Mayo, la excursión se diseñó como un viaje en el tiempo a través de la frontera natural entre Palencia y Cantabria, una de las zonas con mayor densidad de arte medieval.
En la histórica villa de Aguilar de Campoo, nos esperaba el imponente Monasterio de Santa María la Real, la silueta del Castillo y admirar la Iglesia de Santa Cecilia, un templo románico colgado de la roca caliza.
Dentro del románico más puro,
Iglesia de Santa María de Mave, antiguo monasterio benedictino y la Ermita de Santa Eulalia (Barrio de Santa María), Eremitorio Rupestre de los Santos Justo y Pastor en Olleros de Pisuerga.
En tierras de Cantabria, el aislado Santuario de Montes Claros,donde pudimos explorar la misteriosa cripta prerrománica que descansa bajo su iglesia barroca.
Para cerrar la excursión con broche de oro, visitamos la Colegiata de San Pedro de Cervatos, una de las obras cumbres del románico cántabro.
Siempre hay que dejar algo pendiente para volver.




